¿Cuál es el origami más fácil de hacer?

El Conejo de Papel y el Arte del Plegado

13/03/2020

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La simple acción de tomar una hoja de papel y transformarla en una figura reconocible, como un conejo, es un punto de entrada para muchas personas al vasto y profundo universo del arte del plegado de papel. Sin embargo, lo que a menudo llamamos genéricamente "Origami" es, según los expertos, una práctica con múltiples facetas, una historia compleja y un simbolismo que va mucho más allá de la destreza manual. Este arte milenario, con raíces profundas en Japón, encierra significados que conectan el acto de crear con el respeto por la naturaleza y la expresión del sentimiento.

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El maestro Kazuki Yamane define el Origami como una conjunción del «respeto» de Japón hacia «la belleza de la naturaleza» y una forma de regalar «envolviendo el corazón». Esta perspectiva eleva el plegado de papel de una mera manualidad a una práctica cargada de intención y significado. Al plegar, no solo transformamos el papel, sino que, según el maestro, "envolvemos nuestro corazón en él". Esto contrasta con la visión moderna del regalo, a menudo centrada en el valor monetario. El acto de plegar se convierte así en una ofrenda de tiempo, paciencia y afecto. El maestro Yamane incluso prefiere el término "origata", considerándolo más preciso para referirse a la idea original de este arte.

¿Qué simbolizan los origamis?
Anteriormente, según ha contado la artista especializada en origami Ana Romero, conocida como Origlam, el origami era la «práctica de entregar papel para doblar un regalo» y también un símbolo de «pureza y jerarquía» que pasó de las «clases más ricas a las pobres».

La historia del Origami, o más precisamente del plegado de papel en Japón, es tan rica como sus pliegues. Ana Romero, conocida como Origlam, artista especializada, relata que originalmente era la "práctica de entregar papel para doblar un regalo". Era un símbolo de "pureza y jerarquía", inicialmente reservado para el emperador japonés, ya que la palabra "origami" empleaba un tipo de papel especial, respetuoso con la naturaleza y sostenible, hecho de la corteza de la morera. Con el tiempo, esta práctica se fue extendiendo, pasando de las "clases más ricas a las pobres", democratizando un arte que antes era exclusivo de la nobleza y el poder. Sin embargo, según ambos expertos, tras la Segunda Guerra Mundial, el arte del Origami como "práctica cotidiana" ha ido desapareciendo, quedando "apenas rastros en la memoria colectiva", quizás debido a un "sentimiento de culpa nacional" o simplemente a la evolución de las costumbres.

Uno de los puntos clave que los expertos subrayan es la distinción entre el Origami tradicional y lo que popularmente se conoce como papiroflexia. Aunque a menudo se usan indistintamente, para puristas como Origlam, son prácticas diferentes. "Cuando hacemos un conejo o un dinosaurio en papel no podemos llamarlo Origami porque sería una corrupción de la práctica", afirma. La razón radica en las estrictas reglas del Origami tradicional: se emplea un solo papel, que solo puede doblarse, y no puede cortarse ni pegarse. La papiroflexia, en cambio, permite técnicas que sí implican cortes, el uso de pegamentos, grapas u otros materiales auxiliares. Esta diferencia técnica es fundamental para comprender la pureza y la disciplina requeridas en el Origami clásico.

Más allá de la técnica y la historia, el plegado de papel ofrece beneficios profundos para quien lo practica. La profesora Ana Romero resalta su faceta "terapéutica, de meditación y contemplación". Lo considera una especie de "yoga mental". El acto repetitivo y enfocado de seguir los pliegues requiere paciencia, concentración y precisión. Este proceso ayuda a calmar la mente, reducir el estrés y fomentar la atención plena. Al centrarse en las manos y el papel, uno se desconecta de las preocupaciones externas, encontrando un espacio de serenidad y creatividad. Es una práctica que cultiva la paciencia y enseña a valorar el proceso tanto como el resultado final.

Dentro de este amplio panorama, la figura del conejo de papel ocupa un lugar interesante. Si bien, como mencionan los expertos, hacer un conejo con técnicas que impliquen cortes o pegamento no se considera Origami tradicional, la popularidad de figuras de animales como el conejo en el mundo de la papiroflexia moderna es innegable. Estas figuras, aunque quizás despojadas del simbolismo ancestral y las reglas estrictas del Origami puro, siguen siendo vehículos para explorar la creatividad y experimentar los beneficios terapéuticos del plegado. Crear un conejo de papel, incluso con técnicas más libres, implica concentración, seguimiento de instrucciones (o experimentación) y la satisfacción de ver una forma tridimensional emerger de una hoja plana. Representa la accesibilidad y la evolución del arte del plegado, adaptándose a nuevos materiales y deseos creativos.

El Origami tradicional, con sus reglas estrictas y su profundo símboloismo, nos habla de respeto, pureza y jerarquía. La Papiroflexia, en sus formas más modernas, incluyendo figuras populares como el conejo, demuestra la versatilidad y el atractivo perdurable del plegado de papel. Ambas comparten la capacidad de transformar un material simple en algo bello y significativo, y ambas pueden ofrecer una experiencia terapéuticoa, un "yoga mental" que nos permite "envolver nuestro corazón" en el acto de crear.

Preguntas Frecuentes sobre el Arte del Plegado de Papel y el Conejo de Papel

¿Qué diferencia hay entre Origami y Papiroflexia?
Según los expertos mencionados, el Origami tradicional se distingue por usar una sola hoja de papel, permitiendo únicamente el doblado, sin cortes ni pegamento. La Papiroflexia es un término más amplio que puede incluir técnicas que sí permiten cortes, pegamentos u otros materiales.

¿Qué simboliza el Origami tradicional?
El Origami tradicional simboliza el respeto por la belleza de la naturaleza y es una forma de "envolver el corazón" al dar un regalo. Históricamente, también fue un símbolo de pureza y jerarquía en Japón.

¿Hacer un conejo de papel es Origami tradicional?
De acuerdo con los expertos, hacer figuras como un conejo o un dinosaurio, si no se adhieren estrictamente a las reglas del Origami tradicional (un solo papel, solo doblado, sin cortes ni pegamento), no se considera Origami puro, sino más bien Papiroflexia o una "corrupción de la práctica" tradicional.

¿Tiene algún beneficio practicar el plegado de papel?
Sí, el plegado de papel, tanto en su forma tradicional como moderna, es considerado terapéutico. Fomenta la meditación, la contemplación y la concentración, actuando como una especie de "yoga mental" que ayuda a reducir el estrés y cultivar la paciencia.

¿Por qué ha disminuido la práctica del Origami tradicional en Japón?
Aunque no se da una única razón, se menciona que, según los expertos, tras la Segunda Guerra Mundial, el Origami como práctica cotidiana ha ido desapareciendo, quedando pocos rastros en la memoria colectiva, quizás influenciado por un "sentimiento de culpa nacional" o el cambio de costumbres.

En conclusión, el arte del plegado de papel, ya sea en la pureza del Origami tradicional o en la popularidad de figuras de papiroflexia como el conejo, es una práctica con una rica herencia y múltiples dimensiones. Nos invita a conectar con la historia, a apreciar la disciplina, a experimentar la calma mental y a expresar creatividad, transformando una simple hoja de papel en un objeto que, en sus pliegues, puede encerrar tanto la belleza de la forma como la profundidad del sentimiento humano.

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