08/07/2011
En las alturas imponentes de los volcanes mexicanos habita una criatura singular, a menudo desconocida para muchos: el conejo de los volcanes, también llamado teporingo o zacatuche. Este pequeño mamífero, endémico de México, no solo es una joya de la biodiversidad de la región, sino que ostenta el título de ser el segundo conejo más pequeño del mundo, superado únicamente por el conejo pigmeo.

Su existencia está intrínsecamente ligada a los ecosistemas de alta montaña, específicamente a las laderas cubiertas de zacatón en los volcanes de la Sierra Nevada y la Sierra Chichinautzin, al sureste de la Ciudad de México. Con un comportamiento reservado y una apariencia adorable, el teporingo enfrenta numerosos desafíos en su lucha por la supervivencia en un entorno cada vez más afectado por la actividad humana.

Características Físicas y Tamaño
El teporingo es notable por su pequeño tamaño en comparación con otras especies de conejos. Los adultos suelen pesar entre 386 y 602 gramos (aproximadamente 0.85 a 1.3 libras), lo que lo convierte en un animal ligero y ágil en su entorno. Su longitud total, desde la nariz hasta la punta de su diminuta cola (que es casi imperceptible), varía entre 234 y 311 milímetros (aproximadamente 9.2 a 12.2 pulgadas).
Otras características físicas distintivas incluyen sus orejas pequeñas y redondeadas, que miden menos de 40 milímetros, patas traseras cortas (solo 42 a 55 milímetros) y una frente amplia. Su pelaje es corto y denso, con un color que va del marrón al negro, siendo típicamente amarillento-marrón con puntas negras en el dorso y del mismo color en la parte inferior. A diferencia de algunos conejos, su pelaje no cambia de color estacionalmente, aunque sí experimenta un proceso de muda a lo largo del año.
Este conejo posee una estructura ósea particular, como proyecciones triangulares en la cresta de la frente y un hueso interparietal claramente separado. Su clavícula es completa y se conecta directamente al esternón. Morfológicamente, el teporingo comparte similitudes con especies extintas de lepóridos del período Terciario.
| Característica | Medida / Descripción |
|---|---|
| Peso (adulto) | 386 - 602 g |
| Longitud total | 234 - 311 mm |
| Longitud de orejas | < 40 mm |
| Longitud de patas traseras | 42 - 55 mm |
| Pelaje | Corto, denso, amarillento-marrón a negro |
Hábitat y Distribución
El conejo de los volcanes es endémico de México, encontrándose exclusivamente en las faldas de cuatro volcanes principales al sureste de la Ciudad de México: Cerro Tláloc, Popocatépetl, Iztaccíhuatl y El Pelado. Su rango de distribución es sorprendentemente pequeño, abarcando un área de solo 386 kilómetros cuadrados.
Históricamente, pudo haber ocupado un área más extensa, pero hoy en día su población está fragmentada en aproximadamente 19 parches aislados dentro del Eje Volcánico Transmexicano. Esta fragmentación es resultado directo de la actividad humana, incluyendo la construcción de carreteras, la agricultura, la forestación y prácticas inadecuadas de manejo de incendios y pastoreo.
El teporingo prefiere hábitats de gran altitud, encontrándose comúnmente entre los 3,150 y 3,400 metros sobre el nivel del mar, aunque su rango puede extenderse desde los 2,800 hasta los 4,250 metros. Su hábitat ideal se caracteriza por la presencia de zacatones densos y altos (pastos amacollados) como Muhlenbergia macroura y Festuca amplissima, así como bosques abiertos de pino (especialmente Pinus hartwegii) y bosques mixtos de aliso y pino.
El suelo de su entorno es principalmente andosol y litosol, con un clima templado subhúmedo y una temperatura media anual de alrededor de 9.6 °C. Las lluvias anuales promedian unos 1,500 milímetros. La disponibilidad de su hábitat preferido es crucial para su supervivencia, y su pérdida es una amenaza significativa.
Comportamiento y Dieta
El teporingo es un animal crepuscular, lo que significa que es más activo durante el amanecer, el anochecer y las horas intermedias. Vive en grupos que generalmente varían de 2 a 5 individuos. Para moverse por su hábitat, crea senderos y utiliza madrigueras.
Sus madrigueras son una parte esencial de su vida. Consisten en túneles que pueden alcanzar hasta 5 metros de longitud y 40 centímetros de profundidad, con entradas a menudo ocultas bajo densos mechones de pasto o en grietas del suelo. Estas madrigueras pueden tener múltiples entradas para facilitar la huida y a menudo serpentean alrededor de rocas y raíces. Ocasionalmente, pueden reutilizar madrigueras abandonadas por otros mamíferos.
A diferencia de la mayoría de los conejos, que alertan del peligro golpeando el suelo con las patas traseras, el teporingo emite sonidos agudos, de manera similar a las pikas. Esta es otra de sus características únicas.
La dieta del teporingo se basa principalmente en pastos, siendo especies como Festuca amplissima, Muhlenbergia macroura, Jarava ichu y Eryngium rosei componentes fundamentales. Se ha encontrado que Muhlenbergia macroura constituye una gran parte de su dieta, aunque por sí solo no cubre todas sus necesidades nutricionales. Complementan su alimentación con al menos otras 15 especies de plantas para obtener los nutrientes requeridos, incluyendo hojas, follaje y flores, especialmente en condiciones de escasez.
La disponibilidad de proteínas es un factor limitante para el tamaño de las poblaciones de teporingos en los volcanes. Durante la estación seca, cuando los pastos son menos abundantes, su dieta cambia, consumiendo arbustos, árboles pequeños y otras plantas leñosas. Estas plantas leñosas también son importantes para la construcción de sus nidos en invierno.
Reproducción y Ciclo de Vida
La reproducción del conejo de los volcanes tiene un período de gestación relativamente corto, de aproximadamente 39 días. Las hembras pueden tener hasta tres crías por camada y producir entre 4 y 5 camadas al año. Las crías se destetan alrededor de los 28 días de edad y alcanzan la madurez sexual aproximadamente a los 185 días.
Son sexualmente activos durante todo el año, aunque el pico de actividad reproductiva ocurre durante el verano. Construyen sus nidos, que son depresiones poco profundas en el suelo revestidas con pastos desmenuzados, fragmentos de plantas y pelo, solo entre abril y septiembre. Estos nidos tienen aproximadamente 11 centímetros de profundidad y 15 centímetros de ancho, similar al comportamiento de anidación de los conejos de cola de algodón.
El teporingo presenta dificultades para reproducirse en cautiverio en recintos pequeños, lo que subraya la importancia de la conservación de su hábitat natural.
Depredadores y Parásitos
El teporingo es presa de varios animales en su ecosistema. En el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, constituye una parte significativa de la dieta del lince rojo (12.5%) y del coyote (5.5%). Otros depredadores importantes incluyen la comadreja de cola larga, el halcón de cola roja y las serpientes de cascabel. Los perros salvajes que merodean cerca de las aldeas también representan una amenaza.

Además de los depredadores, el teporingo es afectado por una variedad de parásitos, incluyendo nematodos, cestodos, pulgas y ácaros. Algunas de estas especies de parásitos son específicas del teporingo, como Boreostrongylus romerolagi y Cheyletiella mexicana. También pueden ser parasitados por garrapatas, ácaros de la cosecha y larvas de moscas.
Estado de Conservación y Amenazas
El conejo de los volcanes se encuentra clasificado como una especie en peligro de extinción tanto por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como por el gobierno mexicano. La población estimada en 2019 era de aproximadamente 7,000 individuos adultos en estado silvestre, y esta población está disminuyendo.
Las amenazas que enfrenta el teporingo son numerosas y en su mayoría están relacionadas con la actividad humana. La tala de árboles, la cosecha de pastos, el pastoreo de ganado, la destrucción y fragmentación de su hábitat (causada por la expansión urbana, la construcción de carreteras, la forestación y prácticas inadecuadas de manejo de incendios y pastoreo) son factores clave en su declive. Las políticas de manejo en los parques nacionales y áreas circundantes, a menudo enfocadas en la forestación, no siempre benefician al hábitat específico que necesita el teporingo.
Aunque la caza y el comercio del teporingo son ilegales en México y la especie está listada en el Apéndice 1 de CITES, la falta de aplicación de la ley y la falta de conciencia pública sobre su estatus protegido contribuyen a que la caza siga siendo una amenaza. El cambio climático también afecta a las poblaciones, especialmente en los bordes de su rango habitable.
La competencia con otras especies de conejos, como el conejo de cola de algodón (Sylvilagus), también puede aumentar, facilitada por los cambios en el hábitat causados por las perturbaciones humanas, que vuelven el entorno más abierto y menos adecuado para el teporingo, pero más propicio para otras especies.
Esfuerzos de Conservación
Se han implementado programas de cría en cautiverio para el teporingo, aunque han tenido un éxito relativo debido a la alta mortalidad infantil y la potencial pérdida de diversidad genética en estas condiciones. Un estudio comparativo mostró que los teporingos criados en cautiverio perdieron una cantidad significativa de loci de ADN.
Las acciones de conservación recomendadas por el Grupo de Especialistas en Lagomorfos de la UICN/SSC se centran en la aplicación de las leyes que prohíben la caza y el comercio, el manejo adecuado del hábitat (controlando incendios y el sobrepastoreo del zacatón), y la educación pública sobre la especie y sus amenazas. Es fundamental aumentar la conciencia sobre el estatus protegido del teporingo para reducir la caza ilegal.
Preguntas Frecuentes sobre el Teporingo
¿Qué tan grande es el teporingo?
El teporingo es un conejo pequeño. Los adultos generalmente pesan entre 386 y 602 gramos y miden entre 234 y 311 milímetros de longitud total. Es el segundo conejo más pequeño del mundo.
¿Dónde vive el conejo de los volcanes?
Vive en las laderas de cuatro volcanes en México, al sureste de la Ciudad de México: Cerro Tláloc, Popocatépetl, Iztaccíhuatl y El Pelado. Habita en altitudes elevadas, principalmente entre 3,150 y 3,400 metros.
¿Por qué se le llama teporingo o zacatuche?
Teporingo probablemente deriva del náhuatl relacionado con 'montaña' y 'movimiento'. Zacatuche proviene de las palabras náhuatl 'zacatl' (zacate/pasto) y 'tochtle' (conejo), refiriéndose a su asociación con los pastos de zacatón.
¿El teporingo está en peligro de extinción?
Sí, el teporingo está clasificado como una especie en peligro de extinción por la UICN y el gobierno mexicano debido a la pérdida de hábitat, la fragmentación, la caza ilegal y otras amenazas.
¿Qué come el teporingo?
Su dieta principal son los pastos de zacatón, pero también complementa con hojas, arbustos y otras plantas leñosas, especialmente durante la estación seca. La disponibilidad de proteínas es crucial para su supervivencia.
¿Cuánto vive un teporingo?
La esperanza de vida del teporingo en estado silvestre es de aproximadamente 7 a 9 años.
¿Cómo se comunica el teporingo?
A diferencia de muchos conejos, que golpean el suelo con las patas para advertir del peligro, el teporingo emite sonidos agudos.
El teporingo es un tesoro nacional de México, un pequeño habitante de las alturas volcánicas que requiere nuestra atención y esfuerzos concertados para asegurar su supervivencia. La protección de su frágil hábitat es clave para el futuro de esta fascinante especie.
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