05/06/2017
Antes de Mickey Mouse, hubo otro personaje que cautivó al público y sentó las bases del imperio animado de Walt Disney: Oswald el Conejo Afortunado. Su historia es un relato de creatividad, éxito temprano y una amarga lección de negocios que cambiaría para siempre el destino de uno de los estudios más influyentes del mundo.

A principios de la década de 1920, Walt Disney, un joven animador con grandes sueños, se trasladó a California buscando hacerse un hueco en la floreciente industria cinematográfica. Tras algunos intentos iniciales en Kansas City, donde fundó los estudios “Laugh-O-Gram”, se vio forzado a cerrar tras el impago de un cliente. Sin embargo, la determinación de Walt era inquebrantable.

Llegó a Hollywood con pocos recursos, pero con una idea fresca: las “Comedias de Alicia”. Inspirado por la serie “Out of the Inkwell”, donde un personaje animado interactuaba en un mundo real, Disney invirtió la premisa, colocando a una niña de acción real en un entorno animado. Esta serie, distribuida por Margaret Winkler, tuvo un éxito inicial, pero para 1927, la novedad había pasado.
El Nacimiento de Oswald
Fue entonces cuando Charles Mintz, esposo de Margaret Winkler y quien había tomado las riendas del negocio de distribución, recibió una propuesta de Universal Pictures. Universal quería volver al negocio de la animación y encargó a Mintz una nueva serie. La sugerencia fue clara: no más gatos animados, ya había muchos en el mercado (como Félix el Gato o Krazy Kat). Necesitaban algo diferente. La respuesta fue un conejo.
Walt Disney y su talentoso animador principal, Ub Iwerks, se pusieron manos a la obra. Reworkaron el personaje de Julius el Gato (un compañero de Alicia) y lo transformaron en un conejo. Así nació Oswald. El primer corto, Poor Papa (1927), no convenció a los ejecutivos de Universal, quienes lo encontraron “demasiado viejo”. Iwerks rediseñó a Oswald para que luciera más joven, y el segundo corto, Trolley Troubles (1927), fue un éxito rotundo. Este fue el primero de 26 cortos de Oswald producidos por el estudio de Disney para Universal.
Disney no solo era un animador, sino también un narrador instintivo. Sabía que el éxito residía en desarrollar la personalidad del personaje y crear situaciones cómicas a su alrededor, no solo mostrarlo como un espectador. La calidad de la animación, en gran parte gracias a la habilidad técnica y la comprensión de la perspectiva de Ub Iwerks, era superior a la de otros estudios de la época.
El Éxito y el Negocio
El estudio de Disney y Iwerks desarrolló un eficiente sistema de producción en cadena que les permitía cumplir con el exigente ritmo de Universal: un corto cada dos semanas. La popularidad de Oswald creció rápidamente, y con ella, Disney vislumbró el potencial del merchandising. Universal ya estaba promocionando productos relacionados con Oswald, siendo el primero una barra de chocolate lanzada en 1927.
Sin embargo, las ganancias del merchandising, y en gran medida las de los cortos, iban a parar a los titulares de los derechos de autor. A principios de 1928, sintiéndose confiado por el éxito de Oswald, Walt Disney viajó a Nueva York para negociar un aumento en el presupuesto por corto, de $2,250 a $2,500.
La Amarga Lección en Nueva York
Antes de su viaje, Ub Iwerks le había advertido a Disney que Charles Mintz estaba firmando contratos con los animadores de su estudio, efectivamente reemplazando a Disney como su jefe. Disney no creyó completamente la advertencia hasta que llegó a Nueva York.
En la reunión, Mintz no solo rechazó la solicitud de aumento, sino que ofreció a Disney un recorte salarial, proponiendo pagarle $500 menos por corto y solo el 50% de las ganancias. Lo más impactante fue que Mintz ofreció a Walt, quien se consideraba el dueño de Oswald, un contrato para unirse a la firma de Mintz simplemente como un empleado más. Fue en ese momento que Disney se enteró de la cruda verdad: Universal Pictures poseía los derechos de autor de Oswald y todas las ganancias generadas por el personaje, independientemente de quién produjera los cortos.
Sintiéndose profundamente traicionado, Walt Disney rechazó indignado la oferta de Mintz. En ese instante, tomó una decisión trascendental que marcaría su futuro: nunca más volvería a ceder el control creativo y de derechos de sus creaciones. Antes de regresar a California, envió un telegrama a su hermano Roy indicándole que firmara un contrato exclusivo con Ub Iwerks, quien fue uno de los pocos animadores que se negó a unirse a Mintz.
Oswald Perdido, Nace Mickey
La pérdida de Oswald fue un golpe duro, pero también fue el catalizador de algo mucho más grande. Durante el viaje en tren de regreso a Hollywood, con la decepción de la negociación y la pérdida de su personaje aún frescas, Walt Disney comenzó a esbozar una nueva idea. Necesitaba un personaje sobre el cual tuviera control absoluto.
De esta necesidad nació Mortimer Mouse, rápidamente rebautizado como Mickey Mouse. De vuelta en California, mientras el resto del equipo terminaba los últimos cortos de Oswald bajo el contrato con Universal, Disney e Iwerks trabajaron en secreto en la primera caricatura de Mickey Mouse, Plane Crazy. Ub Iwerks dibujó este corto a un ritmo asombroso, y las familias Disney e Iwerks ayudaron con el entintado en casa después del horario de trabajo.
Inicialmente, los distribuidores mostraron resistencia hacia el nuevo personaje desconocido. Sin embargo, el tercer corto de Mickey, Steamboat Willie (1928), que incorporó sonido sincronizado de una manera novedosa y efectiva, fue un éxito instantáneo. Disney entendió que el sonido debía integrarse a la narrativa, no ser un mero añadido. Este fue el inicio de una nueva era para la animación sonora y para el estudio de Walt Disney.

Si Disney no hubiera perdido a Oswald, es posible que Mickey Mouse nunca hubiera existido. La experiencia con Oswald reforzó en Walt la importancia vital de proteger sus derechos de autor, una lección que influiría en las leyes de copyright a nivel mundial y que la compañía Disney defendería ferozmente en las décadas siguientes.
El Destino de Oswald Después de Disney
Después de que Disney dejó de producir los cortos, Universal continuó la serie de Oswald con otros estudios. El personaje tuvo una vida continuada, aunque nunca alcanzó la fama global de su “primo” Mickey. Oswald apareció en cortos animados hasta 1938 y en los cómics hasta la década de 1960 en Estados Unidos, y más tarde en otros países como México e Italia. A pesar de su éxito inicial, la estrella de Oswald palideció frente al meteórico ascenso de Mickey Mouse.
Hubo un resurgimiento de interés en Oswald en Japón a principios de los 2000, lo que demostró que el personaje aún tenía un atractivo latente.
El Regreso a Casa
La historia de Oswald dio un giro sorprendente en 2006. Después de casi 78 años separado de su creador original, Oswald el Conejo Afortunado regresó a la familia Disney. Bob Iger, entonces CEO de The Walt Disney Company, orquestó un intercambio de activos con Universal. Los derechos de Oswald fueron recuperados a cambio del traspaso del comentarista deportivo Al Michaels a la cadena NBC.
Este movimiento, que para muchos parecía inusual, tenía un profundo significado sentimental e histórico para la compañía. Oswald, el primer personaje importante creado por Walt Disney, finalmente estaba de vuelta en casa. Desde su regreso, Oswald ha aparecido en diversas plataformas de Disney, notablemente en la serie de videojuegos Epic Mickey, cuya trama se centra en un mundo de personajes de Disney “olvidados”.
El regreso de Oswald no solo cerró un ciclo histórico, sino que también permitió a las nuevas generaciones descubrir a este importante precursor de Mickey Mouse. Aunque su personalidad original era un poco más “pícara” y “donjuán” en comparación con el carácter más amable y heroico que Mickey desarrollaría, Oswald sigue siendo un icono de los primeros días de la animación y un recordatorio de la resiliencia de Walt Disney tras un revés.
Comparativa: Oswald y Mickey Primitivo
| Característica | Oswald (Diseño Final) | Mickey Mouse (Primeros Cortos) |
|---|---|---|
| Diseñador Principal | Ub Iwerks | Ub Iwerks |
| Apariencia Física | Conejo antropomórfico, orejas largas, shorts, a menudo sin guantes. | Ratón antropomórfico, orejas redondas, shorts (a veces con botones), guantes. |
| Personalidad Inicial | Pícaro, audaz, vivaz, un poco "donjuán". | Travieso, juguetón, un poco más rudo que su versión moderna. |
| Primer Corto Exitoso | Trolley Troubles (1927) | Steamboat Willie (1928, con sonido) |
| Estudio Original | Walt Disney Studio | Walt Disney Studio |
| Distribuidor Original | Universal Pictures (vía Charles Mintz) | Independiente inicialmente, luego distribuidores. |
| Derechos de Autor Originales | Propiedad de Universal Pictures | Propiedad de Walt Disney (y Ub Iwerks en los primeros tiempos) |
Preguntas Frecuentes sobre Oswald
¿Quién creó a Oswald el Conejo Afortunado?
Oswald fue creado por Walt Disney y su animador principal, Ub Iwerks, a petición de Charles Mintz, quien actuaba como productor para Universal Pictures.
¿Por qué Disney perdió los derechos de Oswald?
Walt Disney perdió los derechos de Oswald durante una negociación de contrato en Nueva York en 1928. Descubrió que, a pesar de haber creado el personaje y la serie, Universal Pictures era la propietaria legal de los derechos de autor. Al negarse a aceptar un contrato con un salario reducido y ceder el control de su equipo, Disney se vio obligado a dejar el personaje atrás.
¿Qué pasó con Oswald después de que Disney se fue?
Universal Pictures continuó produciendo cortos de Oswald con otros animadores y estudios hasta 1938. El personaje también apareció en cómics hasta la década de 1960. Aunque tuvo cierta popularidad, nunca alcanzó el nivel de fama mundial de Mickey Mouse.
¿Cuándo recuperó Disney los derechos de Oswald?
The Walt Disney Company re adqurió los derechos de Oswald el Conejo Afortunado en 2006, como parte de un intercambio de activos con Universal.
¿Oswald y Mickey Mouse están relacionados?
Aunque no están relacionados en la ficción, Oswald es considerado el precursor artístico y conceptual de Mickey Mouse. La pérdida de Oswald fue el evento directo que impulsó a Walt Disney a crear un nuevo personaje, Mickey, sobre el cual tendría control total.
La historia de Oswald el Conejo Afortunado es un capítulo fascinante en los anales de la animación. Representa tanto el potencial creativo temprano de Walt Disney como la dura realidad del negocio. Su regreso a casa, décadas después de su partida, es un emotivo epílogo a una historia que, en su momento, cambió el curso de la industria del entretenimiento para siempre, dando lugar a la icónica figura de Mickey Mouse.
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