¿Qué se come con pulque?

La Leyenda del Pulque y los 400 Conejos

26/03/2014

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El pulque, esa ancestral bebida fermentada extraída del corazón del maguey, no es solo un líquido; es un sorbo de historia, un portal a un pasado mítico donde deidades y conejos danzaban al compás de la embriaguez sagrada. ¿Has oído hablar alguna vez de los Centzon Totochtin, los 400 conejos que, según la leyenda prehispánica, eran los encargados de personificar los diversos estados de ánimo que produce el consumo de pulque?

Estos espíritus o deidades, cuyo nombre en náhuatl significa precisamente “400 conejos”, eran considerados los hijos de Mayahuel, la diosa del maguey, la planta dadora de la vida y la embriaguez. Cada uno de estos 400 conejos poseía una personalidad única, un carácter distinto que se manifestaba en la persona que bebía el pulque, adoptando el bebedor, durante su estado de ebriedad, el temperamento del conejo que lo poseía. Así, algunos se volvían melancólicos, otros alegres, seductores, o cualquier otra de las innumerables facetas de la embriaguez.

Índice de Contenido

El Origen Divino: Mayahuel y el Maguey

La historia de Mayahuel, la madre de estos peculiares conejos, está íntimamente ligada a una de las deidades más importantes del panteón mexica: Quetzalcóatl, en su advocación como Ehécatl, el dios del viento. La leyenda narra que Quetzalcóatl-Ehécatl subió al cielo para convencer a Mayahuel de descender con él a la tierra. Este acto, sin embargo, desató la furia de Tzizimitl, la temible abuela de Mayahuel, una deidad celeste asociada a la oscuridad.

¿Cuál es la leyenda del pulque y el conejo?
De acuerdo con la leyenda, el pulque fue creado en la actual huasteca potosina. Uno de los conejos más destacados era Patécatl, quien además era dios de la medicina, el peyote y la raíz que fermentaba el pulque, además era el consorte de Mayahuel y padre de los Centzon Totochtin.

En un intento por escapar de la ira de Tzizimitl, Quetzalcóatl y Mayahuel se unieron amorosamente y se transformaron en un árbol. No obstante, su transformación no fue suficiente para eludir a la abuela. Tzizimitl los descubrió y, en su enojo, arrancó la parte del árbol que correspondía a su nieta. Desolado, Quetzalcóatl regresó a su forma humana y, con profundo pesar, enterró los restos de Mayahuel. De esta tierra sagrada, donde los restos de la diosa yacían, brotó la maravillosa planta del maguey, el agave que daría origen a la bebida sagrada. Mayahuel, a través del maguey, se mantuvo presente en el mundo terrenal, y se le asocia también con la diosa Tonantzin, la madre tierra.

Los Centzon Totochtin: Hijos de la Diosa, Espíritus del Pulque

Según esta rica mitología, Mayahuel, la diosa del maguey, tuvo una prole numerosa y particular: los Centzon Totochtin, sus 400 hijos conejos. La leyenda cuenta que los alimentaba con sus 400 pechos, simbolizando la abundancia y la capacidad nutricia del maguey del que ella misma había brotado. Cada uno de estos hijos conejos era, como mencionamos, el responsable directo del estado anímico y el comportamiento de quien consumía pulque. La bebida, conocida como octli antes de la Conquista, transformaba a la persona, siendo “poseída” por uno de estos seres. La diversidad de los 400 conejos explicaba la vasta gama de reacciones a la embriaguez, desde la alegría desbordada hasta la introspección melancólica.

En la cosmovisión prehispánica, tanto el pulque como los conejos estaban fuertemente entrelazados con conceptos como la fertilidad y la sexualidad. Los antiguos pueblos eran conscientes de que la producción de octli implicaba 'matar' al maguey, extrayendo su savia, lo que llevó a asociar la bebida fermentada con fluidos vitales como el semen, la leche materna y la sangre. Por su parte, los conejos, conocidos por su rápida reproducción, eran símbolos universales de fertilidad y, en el contexto de la ebriedad, podían representar la sexualidad desenfrenada que a veces acompaña a la pérdida de inhibiciones.

El Conejo en la Luna y el Ciclo del Maguey

Otro elemento fascinante que vincula al conejo con el mundo prehispánico y el pulque es su presencia en la luna. Los mexicas, al observar la superficie lunar, veían la silueta de un conejo. Esta percepción no era casual, ya que los líquidos, y por extensión el pulque, estaban asociados a las fases lunares. La producción de octli requiere un conocimiento preciso del ciclo lunar para determinar el momento óptimo de extraer el aguamiel del maguey, un proceso conocido como “raspar”.

Esta conexión se reflejó en la iconografía. En algunas representaciones, la luna aparecía como una gran jícara (recipiente) llena de pulque. En otras imágenes, dentro de la jícara lunar, se veía un conejo “raspando” su interior, como si la luna misma fuera un maguey gigante del que se extraía el líquido sagrado. Por lo tanto, la deidad lunar, Meztli, regía de alguna manera el proceso orgánico y divino asociado a los Centzon Totochtin. En las ceremonias, los sacerdotes que representaban a los conejos a menudo usaban el yacametztli, un ornamento nasal en forma de media luna.

Patécatl y Otros Nombres Sagrados

Entre los 400 conejos, algunos tenían nombres y atributos específicos. La leyenda sitúa la creación del pulque primigenio en la región que hoy conocemos como la Huasteca Potosina. Uno de los conejos más prominentes era Patécatl. Además de ser uno de los Centzon Totochtin, Patécatl era considerado el dios de la medicina, el peyote y la raíz que se utilizaba para fermentar el pulque. Era, además, el consorte de Mayahuel y el padre de los 400 conejos, lo que lo convierte en una figura central en esta mitología de la embriaguez sagrada. Otros nombres conocidos de estos conejos divinos incluían Acolhua, Colhuantzíncatl, Cuatlapanqui, Chimalpanécatl, Tezcatzóncatl y Tomiyauh, cada uno probablemente asociado a un aspecto particular del estado de ebriedad o del proceso del pulque.

Fiestas, Normas y la Ebriedad Sagrada

La importancia de los 400 conejos y el pulque en la vida prehispánica se manifestaba en festividades específicas. Cada 260 días, según el calendario ritual, se celebraba una fiesta en honor a los Centzon Totochtin, conocida como Ometochtli (“Dos Conejo”). Durante esta fiesta, a diferencia de la vida cotidiana, se permitía el consumo generalizado de pulque por parte de la población. Fuera de esta fecha, el consumo estaba restringido a sacerdotes, nobles, guerreros y ancianos, o en contextos rituales específicos como antes de un sacrificio (ya fuera en guerra o como ofrenda), durante las fiestas de las cosechas, o en celebraciones dedicadas al propio dios del pulque.

La ebriedad durante la fiesta Ometochtli tenía un carácter sagrado. Se creía que la persona borracha estaba poseída por uno de los 400 conejos. Por ello, estaba estrictamente prohibido insultar a alguien en estado de ebriedad durante la fiesta, ya que esto podría ofender al dios o al conejo que lo habitaba temporalmente. Sin embargo, fuera del contexto ritual o festivo, la ebriedad pública o excesiva podía ser severamente castigada, incluso con la pena de muerte, lo que subraya el control social y religioso que existía en torno a esta poderosa bebida.

Otros momentos en los que el consumo de pulque era permitido incluían las ceremonias previas a un sacrificio, ya fuera en el campo de batalla o en rituales religiosos, y las celebraciones relacionadas con las cosechas, un recordatorio de la conexión del pulque con la fertilidad de la tierra.

Acompañando la Bebida Divina: Las Tradiciones Culinarias de la Pulquería

Más allá de su origen mítico y su rol ritual, el pulque se integró profundamente en la vida social y cultural de México, especialmente tras la Conquista, aunque manteniendo su esencia popular. Un elemento inseparable de la experiencia de la pulquería ha sido siempre la comida que la acompaña. Las pulquerías tradicionales, esos espacios a menudo descritos como jacalones o locales con aserrín en el suelo (que absorbía los derrames), tenían una figura esencial en su exterior: la enchiladera.

Estas mujeres, portando braceros y ollas de barro, se instalaban en las banquetas, rodeadas de los ingredientes necesarios para preparar al momento las “fritangas” que serían la botana perfecta para el pulque. El poeta Guillermo Prieto describía cómo estas comidas “susurraban” al bebedor, invitándolo a probarlas. Chalupas, quesadillas, envueltos, tortillas bañadas en manteca... un festín callejero que, en el siglo XIX, era dominio principalmente femenino en las calles, mientras que la barbacoa era el ámbito masculino.

¿Cuál es la leyenda del pulque y el conejo?
De acuerdo con la leyenda, el pulque fue creado en la actual huasteca potosina. Uno de los conejos más destacados era Patécatl, quien además era dios de la medicina, el peyote y la raíz que fermentaba el pulque, además era el consorte de Mayahuel y padre de los Centzon Totochtin.

Las Fritangas: El Complemento Indispensable

Las manos expertas de las fritangueras preparaban pambazos, tripas y, por supuesto, enchiladas. Esta comida callejera, aunque a veces vista con desdén por las élites de la época por su aparente sencillez o el uso de manteca hirviendo, era la verdadera cocina nacional nacida en el pueblo. El Nuevo cocinero mexicano de 1845 ya mencionaba las enchiladas como un almuerzo ligero ideal para acompañar el pulque, desaconsejando el agua o licores fermentados con ellas.

La base de estos antojitos siempre fue la tríada ancestral: maíz, frijol y chile. Originalmente pensados como tentempiés entre comidas, encontraron en la pulquería su lugar perfecto. La salsa, particularmente, ha sido y sigue siendo fundamental. Una salsa que no pica “no es de pulquería”, reza la sabiduría popular. Esta picardía crea un ciclo vicioso: el picor incita a beber más pulque, y el pulque abre el apetito para otro taco picoso.

La escena de las pulquerías y sus botanas ha evolucionado. Los antiguos jacalones dieron paso a locales con azulejos para simular higiene (aunque manteniendo el espíritu popular), y las paredes se llenaron de dichos y murales. La botana también ha cambiado. Si bien los frijoles negros siempre han sido un clásico, las ofrendas se han diversificado. Junto a los platillos preparados, aparecen vendedores ambulantes con canastas llenas de cacahuates, habas, pepitas, huevos cocidos, mollejas preparadas y chitos (carne seca).

La clientela también ha cambiado. Si antes los albañiles compartían lo que traían en su itacate (arroz, frijoles, carnitas), creando una comunidad en torno a la mesa de la pulquería, hoy en día los jóvenes son mayoría. Aunque algunos aún llevan su propia comida, la oferta de botanas preparadas en el lugar o por vendedores externos sigue siendo vital. Platillos como patitas, mollejas y cabezas de pollo son recurrentes, junto a tostadas, pescaditos, charales y, ocasionalmente, insectos con limón y sal.

Las legendarias enchiladeras del siglo XIX, con sus braceros y cazuelas de barro, son hoy más un recuerdo que una presencia cotidiana, aunque mujeres como Marta en La Paloma Azul continúan la tradición, adaptándola (ofreciendo chilaquiles o guisados en lugar de enchiladas fritas al momento) y manteniendo el espíritu de la comida casera y generosa que ha acompañado al pulque a lo largo de los siglos.

Preguntas Frecuentes sobre el Pulque y los Conejos

¿Quiénes son los Centzon Totochtin?
Son, según la mitología mexica, los 400 hijos conejos de la diosa Mayahuel. Se les consideraba los espíritus o deidades responsables de los diferentes estados de ánimo que produce la embriaguez del pulque.

¿Quién era Mayahuel?
Es la diosa prehispánica del maguey. La leyenda cuenta que brotó de los restos de una doncella divina que descendió a la tierra con Quetzalcóatl y fue devorada por su abuela, Tzizimitl.

¿Qué es el pulque?
Es una bebida fermentada tradicional de México, elaborada a partir del aguamiel extraído del maguey o agave.

¿Qué se comía tradicionalmente con pulque en las pulquerías?
Se comían principalmente “fritangas” o antojitos mexicanos. Esto incluía enchiladas, chalupas, quesadillas, pambazos, tripas, y otros platillos a base de maíz, frijol y chile, a menudo preparados por mujeres conocidas como enchiladeras.

¿Por qué se asocia el conejo con la luna en la cultura prehispánica?
Los mexicas veían la silueta de un conejo en la superficie de la luna. Esta asociación se reforzaba porque los líquidos y el proceso de obtención del aguamiel para el pulque estaban ligados a las fases lunares.

Comparativa: La Pulquería de Antaño vs. Hoy

CaracterísticaPulquería Tradicional (S. XIX - XX)Pulquería Actual
Ambiente TípicoJacalones con aserrín en el suelo, a veces divididos por sexos.Locales con azulejos, decoración variada (murales, dichos), generalmente mixtos.
Comida Principal"Fritangas" al momento: enchiladas, chalupas, quesadillas, pambazos, tripas.Variedad de botanas: guisados, chilaquiles, tostadas, patitas, mollejas, huevos cocidos, botanas secas (cacahuates, habas). Fritangas menos comunes al momento.
Vendedor de ComidaLa enchiladera (mujer) en la banqueta exterior con bracero y cazuelas.Vendedores ambulantes externos o algunas pulquerías con oferta interna variada (guisados). La figura de la enchiladera al momento es rara.
Importancia de la SalsaFundamental, muy picosa.Sigue siendo muy importante, la salsa picosa es un distintivo.
Clientela TípicaPrincipalmente hombres (albañiles, obreros), compartiendo comida.Mayormente jóvenes, aunque sigue habiendo bebedores añejos. Menos común compartir itacate de forma generalizada.

La leyenda de los 400 conejos y la rica tradición culinaria que rodea al pulque son testimonios de la profunda conexión entre la cultura, la mitología y la vida cotidiana en México. El pulque, más que una bebida, es un legado vivo que sigue evocando historias de dioses, conejos lunares y el sabor inconfundible de la tradición.

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