10/12/2009
Es común que al observar la fauna silvestre, o incluso al pensar en mascotas, nos encontremos con animales que, a primera vista, parecen muy similares. Entre ellos, los conejos y las liebres son un ejemplo clásico de confusión. Aunque comparten ciertas características generales, existen diferencias fundamentales que los distinguen claramente. Este artículo profundiza en esas distinciones para ayudarte a identificar a cada uno correctamente.
