27/05/2018
Sentada a la orilla del río, Alicia se encontraba aburrida. No tenía nada que hacer, y el libro que su hermana leía carecía de ilustraciones o diálogos interesantes. Justo cuando el tedio amenazaba con consumirla, un espectáculo inusual captó su atención: un Conejo Blanco pasó corriendo cerca de ella, vestido con chaleco y consultando un reloj de bolsillo. Murmuraba para sí mismo sobre llegar tarde. La vista de un conejo con chaleco y reloj era, sin duda, algo extraordinario, lo suficiente como para despertar la curios curiosidad de Alicia y llevarla a seguirlo sin pensarlo dos veces.

La persecución llevó a Alicia directamente a una madriguera de conejo. Sin dudarlo, se metió en ella, cayendo por lo que pareció ser un pozo muy profundo. La caída fue larga y peculiar; pasó junto a estanterías llenas de libros, mapas y cuadros. Finalmente, aterrizó suavemente en una pila de ramas y hojas secas. Se encontró en una habitación baja con muchas puertas cerradas. En el centro, había una mesa de cristal con una pequeña llave dorada. La llave era demasiado pequeña para cualquiera de las puertas, excepto para una diminuta puerta oculta detrás de una cortina baja. A través de ella, pudo vislumbrar el jardín más hermoso que jamás había visto, pero era demasiado grande para pasar.

Desconcertada, encontró una botella con la etiqueta "BÉBEME". Aunque no estaba segura de si era seguro, la curiosidad la venció. Al beber, para su asombro, encogió hasta ser lo suficientemente pequeña como para pasar por la puerta. Sin embargo, se dio cuenta de que había dejado la llave sobre la mesa de cristal, ahora inalcanzable para su tamaño reducido. Frustrada, buscó una solución y encontró un pastel con la etiqueta "CÓMEME". Esperando que tuviera el efecto contrario, lo comió. Y, efectivamente, comenzó a crecer a un ritmo alarmante, volviéndose tan grande que su cabeza tocaba el techo y un pie salía por la chimenea.
Afligida por su situación, Alicia comenzó a llorar desconsoladamente. Sus lágrimas formaron un charco tan grande que pronto se encontró nadando en él. Este "mar de lágrimas" se convirtió en el escenario de su próximo encuentro. Mientras nadaba, se encontró con varios animales y pájaros que también habían sido arrastrados por el charco. Entre ellos estaba un Dodo. Una vez que lograron llegar a la orilla, decidieron que la mejor manera de secarse era organizar una "Carrera Caucus", que consistía en correr en círculos sin un punto de inicio o fin definido. Después de un tiempo, el Dodo declaró que todos habían ganado y debían recibir premios. La carrera, como muchas cosas en este lugar, carecía de lógica.
Mientras los animales intentaban secarse, Alicia, sin darse cuenta, asustó a la mayoría al hablar de su gato, Dinah, y de lo buena cazadora que era. Los animales, temerosos de los gatos, se dispersaron rápidamente. Poco después, el Conejo Blanco reapareció, buscando sus guantes y abanico. Al ver a Alicia, la confundió con su sirvienta, Mary Ann, y la envió a su casa a buscar los objetos perdidos. Obediente, Alicia fue a la casa del Conejo. Allí encontró otra botella y, esperando volver a su tamaño normal, bebió de ella. Para su horror, volvió a crecer inmensamente, quedando atrapada dentro de la casa del Conejo, con un brazo saliendo por una ventana y un pie por la chimenea.
El Conejo Blanco y sus vecinos intentaron sacarla, arrojando piedras por la ventana. Curiosamente, las piedras se convertían en pequeños pasteles al entrar. Alicia, dándose cuenta de que eran "CÓMEME", se comió uno y encogió lo suficiente como para poder escapar de la casa. Corrió hacia el bosque, intentando encontrar su camino. En el bosque, se encontró con un Gusano azul sentado sobre una gran seta, fumando una pipa de narguile. El Gusano le preguntó quién era, lo que llevó a Alicia a una crisis de identidad, ya que sentía que cambiaba de tamaño y de forma constantemente y ya no estaba segura de quién era realmente. No podía ni siquiera recordar un poema correctamente.
Antes de irse, el Gusano le dio una valiosa información: un lado de la seta la haría crecer y el otro la haría encoger. Alicia experimentó con la seta, mordiendo un trozo de cada lado. En un momento, su cuello se alargó enormemente, llegando hasta las copas de los árboles, lo que asustó a una paloma que la confundió con una serpiente. Después de varios intentos, logró ajustar su tamaño a una altura razonable, aunque todavía algo inestable. Continuó su camino y llegó a la casa de la Duquesa, una mujer de temperamento peculiar que poseía un Gato Sonriente que aparecía y desaparecía a voluntad, dejando solo su sonrisa.
En la casa de la Duquesa, Alicia presenció una escena caótica con una cocinera que arrojaba sartenes y un bebé que lloraba incesantemente. La Duquesa le entregó el bebé a Alicia, quien se dio cuenta pronto de que se estaba transformando en un cerdo. Con pena, pero sabiendo que no podía cuidar a un cerdo, Alicia lo liberó en el bosque. Al salir de la casa, se encontró de nuevo con el Gato Sonriente. Alicia le preguntó qué camino debía tomar. El Gato le explicó que en este lugar todos estaban locos, incluido él mismo, el Sombrerero y la Liebre de Marzo. Dirigió a Alicia hacia la casa de estos últimos, donde se celebraba una Fiesta del Té que nunca terminaba.
La Fiesta del Té era tan extraña como el Gato había predicho. El Sombrerero, la Liebre de Marzo y un Lirón somnoliento estaban sentados a una mesa larga, pero solo usaban un extremo, moviéndose constantemente a asientos limpios. Le explicaron a Alicia que siempre era la hora del té (las seis de la tarde) porque el Sombrerero había ofendido al Tiempo, y ahora el Tiempo se había detenido para ellos. La conversación era absurda, llena de acertijos sin respuesta y comentarios sin sentido. Alicia, frustrada por la falta de lógica y la grosería de sus anfitriones, decidió que era la fiesta más estúpida a la que había asistido y se marchó.
Vagando por el bosque, Alicia notó una puerta en un árbol. Curiosa, la abrió y se encontró de vuelta en la primera habitación baja con la mesa y la pequeña llave dorada. Esta vez, con el tamaño adecuado, pudo coger la llave, abrir la pequeña puerta y finalmente entrar en el hermoso jardín que había anhelado ver. Sin embargo, el jardín resultó ser la corte de la Reina de Corazones, un lugar dominado por naipes vivientes que servían como guardias, jardineros y cortesanos. La Reina era una figura tiránica, que constantemente gritaba "¡Que le corten la cabeza!" por las ofensas más triviales.
Alicia fue invitada, o más bien obligada, a participar en un juego de cróquet particularmente caótico. En este juego, los erizos vivos servían como bolas, los flamencos como mazos y los soldados naipe se doblaban para servir como aros. El juego era un desorden, con los erizos escapando, los flamencos difíciles de manejar y los soldados moviéndose constantemente. La Reina de Corazones seguía ordenando ejecuciones con exasperante frecuencia. Durante el juego, el Gato Sonriente reapareció, solo su cabeza flotando en el aire. La Reina ordenó que le cortaran la cabeza, pero surgió un debate sobre si se podía cortar la cabeza de algo que no tenía cuerpo, lo que llevó a que la Duquesa fuera liberada de prisión para resolver el asunto.
La Duquesa apareció, intentando encontrar una moral en cada cosa que encontraba, lo que irritó a la Reina de Corazones, quien la despidió rápidamente bajo amenaza. Después de la Duquesa, Alicia conoció al Grifo y a la Falsa Tortuga. El Grifo llevó a Alicia a ver a la Falsa Tortuga, quien le contó historias melancólicas sobre su educación y le cantó la "Cuadrilla de la Langosta". También le cantó la canción "Hermosa Sopa". Mientras estaban con la Falsa Tortuga, el Grifo llevó a Alicia a un juicio que estaba a punto de comenzar. El Sota de Corazones estaba acusado de robar las tartas de la Reina.
El juicio fue presidido por el Rey de Corazones y el jurado estaba compuesto por varios animales que Alicia había conocido antes. El procedimiento era completamente absurdo e injusto, con reglas inventadas sobre la marcha y testimonios sin sentido. Mientras el juicio avanzaba, Alicia comenzó a crecer de nuevo, y con su tamaño creciente, también creció su confianza. Empezó a comentar en voz alta sobre la irracionalidad de todo el asunto, lo que molestó a la Reina. Finalmente, la Reina de Corazones, furiosa por los comentarios de Alicia y su tamaño, ordenó "¡Que le corten la cabeza a esa chica!".
Pero Alicia, ahora casi de su tamaño normal y llena de valentía, se rió y exclamó: "¡A quién le importan ustedes! ¡No son más que una baraja de cartas!". Con estas palabras, la baraja de cartas se levantó en el aire y se abalanzó sobre ella. Alicia gritó y sintió que la atacaban. En ese instante, se encontró de vuelta en la orilla del río, con la cabeza en el regazo de su hermana, quien suavemente le quitaba unas hojas del rostro. Todo había sido un sueño vívido y extraordinario. Alicia le contó a su hermana su increíble aventura en el País de las Maravillas, dejando que su hermana se quedara en la orilla, soñando también con las maravillosas y curiosas cosas que Alicia había experimentado tras seguir al Conejo Blanco.
Preguntas Frecuentes sobre la Aventura de Alicia
- ¿Por qué Alicia siguió al Conejo Blanco?
Lo siguió por pura curiosidad, ya que le pareció muy inusual ver un conejo vestido con chaleco y reloj de bolsillo murmurando que llegaba tarde. - ¿Cómo cambiaba de tamaño Alicia?
Cambió de tamaño al beber de botellas etiquetadas "BÉBEME" (la hacía encoger) y comer pasteles etiquetados "CÓMEME" (la hacía crecer). También usó trozos de una seta para ajustar su tamaño. - ¿Quiénes fueron algunos de los personajes que conoció?
Conoció al Conejo Blanco, varios animales (como un Dodo), un Gusano sobre una seta, la Duquesa, el Gato Sonriente, el Sombrerero, la Liebre de Marzo, el Lirón, la Reina de Corazones, el Rey, el Sota de Corazones, el Grifo y la Falsa Tortuga, además de naipes vivientes. - ¿Qué sucedió en la Fiesta del Té?
Fue una reunión absurda con el Sombrerero, la Liebre de Marzo y el Lirón. Siempre era la hora del té porque el Sombrerero había tenido un problema con el Tiempo. La conversación carecía de sentido y lógica. - ¿Cómo era el juego de cróquet de la Reina de Corazones?
Era un juego caótico y violento donde se usaban erizos como bolas, flamencos como mazos y soldados naipe como aros. La Reina de Corazones amenazaba constantemente con cortar cabezas. - ¿Qué pasó en el juicio?
El Sota de Corazones fue juzgado por robar las tartas de la Reina. El juicio era completamente irracional y sin reglas claras. Alicia, al crecer, desafió la autoridad de la Reina. - ¿Fue real la aventura de Alicia?
No, al final del relato se revela que toda la experiencia en el País de las Maravillas fue un sueño vívido de Alicia.
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